La oficina sigue siendo fundamental: reflexiones sobre el futuro del workplace en la mesa redonda organizada por Alotark
El pasado 7 de mayo celebramos en Cosentino City Barcelona una mesa redonda centrada en uno de los grandes debates que están viviendo actualmente las organizaciones: cómo debe evolucionar el workplace para responder a las nuevas necesidades del talento y de las organizaciones.
La jornada «Workplace 2026. El nuevo equilibrio entre talento, cultura y espacios» comenzó con la presentación de los principales insights de nuestro estudio “El Futuro del Workplace”, una investigación impulsada por Alotark en colaboración con la AEDRH para analizar cómo están cambiando las necesidades, expectativas y dinámicas alrededor de los espacios de trabajo.
A partir de estos resultados, la mesa redonda permitió analizar y debatir algunos de los grandes retos del workplace actual junto a profesionales de distintos sectores y perfiles, abordando temas como el trabajo híbrido, la cultura corporativa, la colaboración, el propósito o el papel de la tecnología en los entornos laborales.
La conversación contó con la participación de Gerardo Fuksman, CEO de wonnd strategy agency; Gisela Selva, Directora de proyectos de Alotark; Daniel Iniesta, Director de Desarrollo Organizacional | People & Organization en Estabanell; e Itziar Aretxaga, Senior Asset Manager en MERLIN Properties. La mesa estuvo moderada por Koldo Crespo, fundador y director de Alotark.
Aunque finalmente Cristina Güell, directora de servicios corporativos de TMB, no pudo acompañarnos presencialmente, queremos agradecer su implicación en la mesa redonda.
La oficina sigue teniendo un papel esencial
Uno de los grandes consensos de la jornada fue que la oficina sigue siendo fundamental. En un contexto donde el trabajo híbrido ya forma parte de muchas organizaciones, surgió una idea compartida: las personas seguimos necesitando espacios donde aprender, colaborar, relacionarnos y construir vínculos.
Además, no todos los hogares están preparados para asumir determinadas dinámicas laborales, y las empresas necesitan seguir generando conexión, pertenencia y cultura.
Durante la conversación apareció también una reflexión especialmente interesante: aunque la flexibilidad se ha consolidado, muchas personas siguen necesitando referencias estables dentro de la oficina. El puesto, determinados espacios habituales o algunos rituales siguen teniendo un componente de identidad y arraigo que todavía no siempre sabemos integrar en los nuevos modelos de workplace.
Más allá de ser un espacio operativo, la oficina se consolida cada vez más como un lugar de encuentro, experiencia y construcción cultural.
El propósito redefine el workplace
Otro de los temas centrales del debate fue la importancia creciente del propósito.
Las personas necesitan entender para qué van a la oficina, qué valor les aporta presencialmente y cómo ese entorno conecta con la identidad y la cultura de la compañía.
En este sentido, surgió también una reflexión relevante: muchas empresas están transformando físicamente sus oficinas, pero no siempre están sabiendo explicar el porqué de esos cambios ni conectar esa transformación con un relato claro para las personas.
El workplace ya no puede diseñarse únicamente desde criterios funcionales o estéticos. Debe responder a una estrategia cultural y organizativa más amplia.
“El edificio deja de ser un contenedor físico
para convertirse en un contenedor de experiencias.”
La colaboración no sucede sola
También se puso sobre la mesa cómo fomentar culturas colaborativas reales dentro de las organizaciones.
Si bien muchas compañías afirman que vamos a la oficina principalmente para colaborar, la realidad es que no todos los espacios están facilitando esa dinámica de manera efectiva. La conversación puso de manifiesto cómo determinados modelos excesivamente abiertos pueden generar tensiones entre colaboración y concentración, y cómo las organizaciones siguen buscando el equilibrio adecuado entre flexibilidad, privacidad, interacción y bienestar.
La colaboración espontánea, el aprendizaje informal o la innovación necesitan espacios que los faciliten, pero también dinámicas y liderazgos alineados con esa forma de trabajar.
Diseñar oficinas hoy implica pensar no solo en metros cuadrados, sino en relaciones, experiencias y comportamientos.
“El gran reto del workplace actual
es equilibrar la necesidad de colaboración
con espacios que sigan ofreciendo concentración,
privacidad y cierto sentido de arraigo para las personas.”
Tecnología al servicio de las personas
La tecnología tuvo también un papel destacado durante la conversación. Pero lejos de plantearse como un objetivo en sí mismo, apareció como una herramienta capaz de mejorar la experiencia de las personas y facilitar modelos de trabajo más flexibles, eficientes y humanos.
La conversación puso también sobre la mesa una idea importante: la tecnología solo funciona cuando es sencilla, intuitiva y realmente útil para las personas. No se trata de incorporar más herramientas u opciones, sino de facilitar dinámicas de trabajo más ágiles y naturales en el día a día.
La clave no está únicamente en incorporar tecnología, sino en cómo ésta ayuda a construir mejores experiencias de trabajo y aporta valor real a las dinámicas cotidianas de las organizaciones.
Un workplace alineado con cómo queremos trabajar
La jornada dejó una reflexión clara: el gran reto ya no es conseguir que las personas vuelvan a la oficina, sino crear espacios donde realmente quieran estar.
El workplace está evolucionando desde un enfoque centrado en el espacio hacia un modelo centrado en las personas, la cultura y la experiencia. Un cambio que obliga a las organizaciones a replantearse no solo cómo diseñan sus oficinas, sino también cómo quieren trabajar, relacionarse y construir cultura en los próximos años.
Desde Alotark queremos agradecer a todos los participantes y asistentes por compartir reflexiones tan enriquecedoras y contribuir a una conversación que seguirá marcando la transformación de las organizaciones en los próximos años.

